domingo, 1 de noviembre de 2020

Miguel D'Ors

El poeta gallego Miguel D'Ors rinde un hermoso homenaje a sus abuelos en nuestro poema de la semana. Las manos del abuelo, las zapatillas de la abuela trascienden su sencillez para expresar el amor del nieto a sus mayores. En este Día de Todos los Santos tan extraño queremos dedicar el poema a todos aquellos que han perdido a sus abuelos en esta terrible pandemia, que se ha cebado y lo sigue haciendo con la generación que ya sufrió una guerra y sus terribles secuelas. 

             LOS ABUELOS

 

El abuelo era blanco; conocía

dos cuevas y sabía seguir huellas de lobo.

La abuela era menuda y tibia como un nido:

jugábamos a pájaros con ella.

... Y, alrededor, los dos llevaban como

un contorno de campos y palomas:

cruzaban el umbral y parecía

que con ellos entraba el verano en la casa;

al contarnos los cuentos, en sus voces

oíamos molinos y cuervos alejándose

y hasta en las mismas ropas nos traían

un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso

del heno y la retama...

... Y el abuelo, qué manos de valiente,

qué venas, retorcidas como parras;

las ganas que me daban

de cumplir en un día sesenta y cuatro años

para tener dos manos como aquéllas...

 

Luego, la abuela, aquellas zapatillas

de nube que llevaba,

aquel ir y venir, como volando,

de la escoba al misal, de sus gallinas

a las sábanas frescas,

de la labor de lana a los geranios,

del pan a las mejillas de sus nietos...

que entonces, suavemente, quedábamos dormidos

creyendo que la abuela no se acostaba nunca.





2 comentarios:

  1. Releer este poema ha sido como regresar a la infacia y añorar lo que perdimos, gracias por mostrarlo.

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  2. Muy cierto tu comentario. Gracias por seguirnos

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