domingo, 20 de febrero de 2022

Sergio C. Fanjul

Sergio C. Fanjul es periodista, poeta, novelista y guionista. Colabora habitualmente en el diario El país. En nuestro poema de la semana reflexiona con humor sobre nuestra dependencia de las redes sociales. Perdemos el tiempo, la vida en definitiva, viviendo en el mundo virtual.

 

Alicia en el País de las Redes Sociales

por el este amanece en el smartphone

y ella abre un ojo para clavarlo en la pantalla.

 

afuera hace sol y un mirlo blanco viene

a posarse en la rama de la acacia;

pero no importa: nada supera al tuit

—salvo el retuit—

y ella es absorbida,

como Alicia, por el País de las Redes Sociales.

 

el día se convierte en bombardeo

y cuesta pensar más de dos segundos

en la misma simple cosa.

mientras ella asiste a los prodigios digitales,

fuera un niño refuta la existencia del bosón,

Cartago es destruida y comienza el invierno nuclear.

 

alicia hace click, y click, y click, y doble click,

siguiendo al Conejo Blanco, al Sombrerero loco,

porque da mucho miedo enfrentar este vacío,

mejor decir ‘me gusta’

e iniciar la larga huida hacia delante

—haciendo scroll.

 

(manifiesto:

 

la vida es aquello que ocurre mientras la web se carga

los seres queridos son avatares pixelados

los estados de ánimo eufóricas flamencas

y la muerte no es más que un pantallazo azul;

la carne, la sangre y el hueso nos dan asco

porque preferimos parecernos a un androide

que a un cocido madrileño)

 

ajeno a todo esto, el sol, que es analógico,

se derrumba y anochece, y Alicia se despide

cariñosa de su smartphone.

antes de apagar la lucecita

piensa que ya solo quedan ocho horas:

 

con un poco de suerte, suspira,

soñará con un estado de Facebook

que cambiará el mundo.

pero en su sueño reina la reina de Corazones,

que grita ¡que le corten la cabeza!



 

domingo, 13 de febrero de 2022

Ángel González

Pocos poetas han cantado al amor en castellano con más emoción que Ángel González. Nuestro poema de la semana de San Valentín habla de un amor que bebe de las huellas de aquel maravilloso soneto de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte": un amor incondicional que no acaba nunca. 

Mientras tú existas...

 

Mientras tú existas,

mientras mi mirada

te busque más allá de las colinas,

mientras nada

me llene el corazón,

si no es tu imagen, y haya

una remota posibilidad de que estés viva

en algún sitio, iluminada

por una luz cualquiera...

                                              Mientras

yo presienta que eres y te llamas

así, con ese nombre tuyo

tan pequeño,

seguiré como ahora, amada

mía,

transido de distancia,

bajo ese amor que crece y no se muere,

bajo ese amor que sigue y nunca acaba.



 


domingo, 6 de febrero de 2022

Juana Castro

El dolor por la pérdida de un hijo recorre las entrañas de nuestro poema de la semana. La poeta cordobesa Juana Castro expresa el desgarro que suponen las ausencias, de hijos, de padres... . Los años pasan pero el duelo, de otro modo distinto, continúa ahí. 

           TODOS LOS DÍAS  

 

Como un huracán, desde el silencio

me silba tu dolor, como si fuera un látigo,

y la lluvia no cesa

de dibujar tu risa en las aceras.

 

                   Todos los días

te morirás cantando

y yo te sentiré

tan solo sobre el tiempo

donde mi voz no alcanza

 

a despejarte el miedo de ser niño.

 

 En las sienes me queda

la huella cristalina de tu paso,

tu infancia vertical, contra la nada

que siempre amuralló tu corazón de viento.

 

 Y me quedan las manos, concavidad pequeña

donde fuiste granando y desgranando

en un polen fluvial las primaveras.

 

 Tu molde en la mañana me desgaja

cada entraña de flor que me dejaste

y las fibras por dentro se me peinan

desenredando un pan como un cuchillo.