sábado, 26 de enero de 2019

Aurora Luque
Un feliz reencuentro con una amiga de muchos años en el Museo Picasso de Málaga es el punto de partida del poema de la semana. Aurora Luque (Almería, 1962) es poeta, traductora y ensayista. Dirigió el Centro Cultural Generación del 27 en Málaga. Ha merecido distinciones como el Premio Federico García Lorca y el Premio Fray Luis de León. Filóloga clásica de formación, ha sido profesora de griego en Málaga durante muchos años, etapa de su vida que ahora considera definitivamente cerrada. Su poesía está marcada por su pasión por los clásicos grecolatinos y la defensa de su vigencia en nuestro mundo. También ha convertido en su causa la lucha por rescatar la obra de autoras olvidadas, como María Rosa de Gálvez.
Ayer hizo una hermosa visita guiada a la exposición "El sur de Picasso", celebrando la libertad del pintor frente a sus modelos clásicos. Esa misma libertad destila el poema en el que ella dialoga con unos bellísimos versos de Mimnermo de Colofón.


Variación sobre un tema muy antiguo

Muerta quisiera estar cuando ya no me importen

el sabor de los vinos conversados, la lasitud que sigue

al fervor de un abrazo, las diferentes túnicas azules

que va estrenando el mar;

cuando deje de amar a las palabras

como esas diminutas criaturas sorprendentes

y danzantes que son;

cuando olvide los dones de una risa

filósofa y burlona

o el olor de una higuera goteante de mieles;

cuando se hayan gastado las ganas de pisar

las olas del verano.

Cuando pierda memorias y deje de saber

que eran fardos envueltos de un tesoro.

 

El antiguo decía que los dioses

hicieron la vejez así de dura.

Muerta quisiera estar

cuando ya no me importen estas cosas.
                      

sábado, 19 de enero de 2019

José Emilio Pacheco
Uno de los más importantes autores de la literatura mexicana del siglo XX fue el poeta, novelista, ensayista y traductor José Emilio Pacheco (1939-2014). Perteneció a la llamada Generación del Medio Siglo y recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio Cervantes en 2009. Su poesía, depurada de todo adorno, expresa con palabras sencillas, directas a nuestro corazón la nostalgia por la pérdida de la infancia y también el compromiso social con la realidad histórica de su país. Nuestro poema de la semana es un hermoso canto a lo efímero de nuestra existencia sobre la tierra.

   También se quiebra el jade…

 

No tenemos raíces en la tierra.

No estaremos en ella para siempre:

sólo un instante breve.

 

                 También se quiebra el jade

                 y rompe el oro

                 y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

 

                 No tendremos la vida para siempre:

                 sólo un instante breve.
                                   

domingo, 13 de enero de 2019

Ana Merino
La poeta y dramaturga Ana Merino (Madrid, 1971) vive actualmente en los Estados Unidos, donde compuso su tesis sobre el cómic en el mundo iberoamericano. Hija de José María Merino, cuesta poco imaginársela de niña buceando en la biblioteca paterna leyendo sin descanso historias que marcaron su infancia. Hay mucho de esa niña en la Ana Merino adulta como pudimos disfrutar el pasado verano aquellos que la escuchamos leer sus poema en los encuentros de Marpoética. Esas lecturas de infancia y primera juventud son la patria y el mundo del poema de la semana.

¿De dónde soy?

Soy de lo que leo,

estanterías viejas

de libros y selvas,

páginas de tierra ensangrentada

por los disparos que agujerean las paredes

y le cierran los ojos a la vida.

 

 

¿Dónde está mi geografía,

mi pedazo de mundo?

No siento la patria,

ninguna historia se escribe con mayúsculas,

sólo un susurro extraño

de ventilador y horas inmóviles,

tardes prostituidas,

negocios sudorosos

y las manos atadas a la espalda.

lunes, 7 de enero de 2019

Wislawa Szymborska
Tras el descanso navideño retomamos la actividad en este blog y nada mejor para empezar el año que la reflexión de Wislawa Szymborska, una de nuestras poetas favoritas. Ya lo decía Heráclito, "todo fluye", el cambio no lo marcan las fechas, es inherente a la vida. El poema apuesta por la belleza que hay en lo efímero de la existencia.

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer, mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban,
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.