domingo, 19 de septiembre de 2021

Nuevo curso

Se abre el horizonte de un nuevo curso, de nuevo en una situación de pandemia, y continuamos con nuestras tradiciones: abrimos como siempre con  Jaime Gil de Biedma. En esta ocasión hemos escogido un poema que nos remite a la nostalgia de los veranos de la infancia y del mundo secreto de los adultos.

Ojalá que los senderos de la poesía nos abran un camino luminoso durante este año. ¡Bienvenidos todos de nuevo!


Infancia y confesiones

 

A Juan Goytisolo

 

 Cuando yo era más joven

(bueno, en realidad, será mejor decir

muy joven)

               algunos años antes

de conocernos y

recién llegado a la ciudad,

a menudo pensaba en la vida.

                                           Mi familia

era bastante rica y yo estudiante.

 

Mi infancia eran recuerdos de una casa

con escuela y despensa y llave en el ropero,

de cuando las familias

acomodadas,

                     como su nombre indica,

veraneaban infinitamente

en Villa Estefanía o en La Torre

del Mirador

                y más allá continuaba el mundo

con senderos de grava y cenadores

rústicos, decorado de hortensias pomposas,

todo ligeramente egoísta y caduco.

Yo nací (perdonadme)

en la edad de la pérgola y el tenis.

 

La vida, sin embargo, tenía extraños límites

y lo que es más extraño: una cierta tendencia

retráctil.

              Se contaban historias penosas,

inexplicables sucedidos

dónde no se sabía, caras tristes,

sótanos fríos como templos.

                                               Algo sordo

perduraba a lo lejos

y era posible, lo decían en casa,

quedarse ciego de un escalofrío.

 

De mi pequeño reino afortunado

me quedó esta costumbre de calor

y una imposible propensión al mito.

 



domingo, 20 de junio de 2021

 Fin de temporada

Y hemos conseguido llegar al final del curso más complicado de nuestra vida profesional. Si ya el pasado supuso una conmoción por el inicio de la pandemia y el confinamiento, éste, en el que hemos convivido con el virus y con las aulas abiertas y la enseñanza sincronizada, ha sido un reto mayúsculo. Pero lo hemos logrado y esperamos que tras el merecidísimo descanso del verano vuelva cierta normalidad a nuestras vidas escolares. Así que vamos a cerrar la temporada como siempre, con un poema de Jaime Gil de Biedma, que reflexiona sobre la huella del tiempo cuando anhelamos retomar la felicidad de un tiempo pasado.

 ¡Felices vacaciones!

Volver

 

Mi recuerdo eran imágenes,

          en el instante, de ti:

esa expresión y un matiz

          de los ojos, algo suave

 

en la inflexión de la voz,

          y tus bostezos furtivos

de lebrel que ha maldormido

          la noche en mi habitación.

 

Volver, pasados los años,

          hacia la felicidad

-para verse y recordar

          que yo también he cambiado.



 

 


domingo, 13 de junio de 2021

Ana Luísa Amaral

Tan cerca y tan lejos habría que decir sobre el poema de la semana. No conocía a la poeta portuguesa que ha ganado este año el XXX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Así que he descubierto una poeta interesada en los clásicos de su lengua, en el feminismo y en la reflexión metapoética, como en nuestro poema de la semana, traducido por ella misma.

 

                                                  Cosas de partir

Intento empujarte desde encima del poema

para no destruirlo en la emoción de ti:

ojos semicerrados, en precauciones de tiempo

soñándolo de lejos, todo libre, sin ti.

 

De él ausento tus ojos, sonrisa, boca, mirar;

todo cosas de ti, pero cosas de partir…

Y mi alarma nace: ¿y si moriste ahí,

en medio de suelo sin texto que está ausente de ti?

 

¿Y si ya no respiras? ¿Si no te veo más

por querer empujarte, lírica de emoción?

Y mi pánico crece: ¿si no estuvieras allí?

¿Y si no estuvieras donde el poema está?

 

Hago eróticamente respiración contigo:

primero un adverbio, después un adjetivo

después un verso todo en emoción, promesas.

Y termino contigo encima del poema,

presente indicativo, artículos a oscuras.



                   Coisas de partir

Tento empurrar-te de cima do poema

para não o estragar na emoção de ti:

olhos semi-cerrados, em precauções de tempo,

a sonhá-lo de longe, todo livre sem ti.

 

Dele ausento os teus olhos, sorriso, boca, olhar:

tudo coisas de ti, mas coisas de partir…

E o meu alarme nasce: e se morreste aí,

no meio de chão sem texto que é ausente de ti?

 

E se já não respiras? Se eu não te vejo mais

por te querer empurrar, lírica de emoção?

E o meu pânico cresce: se tu não estiveres lá?

E se tu não estiveres onde o poema está?

 

Faço eroticamente respiração contigo:

primeiro um advérbio, depois um adjectivo,

depois um verso todo em emoção e juras.

E termino contigo em cima do poema,

presente indicativo, artigos às escuras.



 

 

 

 

 

 

domingo, 6 de junio de 2021

Ted Hughes

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente recurrimos a un poeta que observó la naturaleza y reflejó en su poesía el ciclo inexorable que anuda la vida y la muerte, como ocurre en nuestro poema de la semana. 

     PARA PINTAR UN NENÚFAR

 

Las hojas verdes del nenúfar techan

el agua del estanque y son el piso

 

del coliseo cruel de los insectos. Estudie

los dos aspectos de esta femenina planta.

 

Primero observe atento las libélulas

que comen carne y pasan como balas

 

o se suspenden en el aire para elegir su blanco;

otros insectos, no menos peligrosos,

 

patrullan el zumbido de los árboles. Hay gritos

de batalla y gemidos de muerte en todas partes,

 

pero son inaudibles y es por eso que el ojo

se admira al contemplar cómo dibujan

 

arcoíris los cuerpos irisados o descansan

como gotas fundidas de metal enfriándose.

 

Piense cuánto peor debe de ser

por debajo, en el lecho del estanque:

 

una fauna de épocas prehistóricas

avanza por lo oscuro con sus nombres latinos.

 

Casi no habido evolución ahí,

mandíbulas atentas por cabeza,

 

ajenas a los siglos o las horas. Pinte

ahora la flor esbelta y frágil del nenúfar

 

que participa de ambos mundos, pero puede

quedarse casi inmóvil, como un cuadro,

 

aunque se posen las libélulas en él

y rocen su raíz esos horrores.

 

 

 

 

                                   Traducción de Alejandro Crotto y Diego Alfaro Palma

 

 

   TO PAINT A WATER LILY

 

A green level of lily leaves

Roofs the pond’s chamber and paves

 

The flies’ furious arena: study

These, the two minds of this lady.

 

First observe the air’s dragonfly

That eats meat, that bullets by

 

Or stands in space to take aim;

Others as dangerous comb the hum

 

Under the trees. There are battle-shouts

And death-cries everywhere hereabouts

 

But inaudible, so the eyes praise

To see the colours of these flies

 

Rainbow their arcs, spark, or settle

Cooling like beads of molten metal

 

Through the spectrum. Think what worse

Is the pond-bed’s matter of course;

 

Prehistoric bedragoned times

Crawl that darkness with Latin names,

 

Have evolved no improvements there,

Jaws for heads, the set stare,

 

Ignorant of age as of hour-

Now paint the long-necked lily-flower

 

 Which, deep in both worlds, can be still

As a painting, trembling hardly at all

 

Though the dragonfly alight,

Whatever horror nudge her root.

 


 


domingo, 30 de mayo de 2021

Dante Gabriel Rossetti

Entre los placeres que vamos recuperando poco a poco está la vuelta a las salas de cine. Hace unas semanas el área de cine del Ayuntamiento de Marbella programó "Hope Gap" de William Nicholson, en la que este poema de Rossetti se escucha varias veces en la hermosa voz de Annette Bening. La poesía es un personaje más de la película y, en especial el primer verso del poema, que se repite como un mantra,  refleja el poder de encarnar los sentimientos de los protagonistas.

Sudden Light   

 

          I have been here before,

              But when or how I cannot tell:

          I know the grass beyond the door,

              The sweet keen smell,

    The sighing sound, the lights around the shore.

          You have been mine before,—

              How long ago I may not know:

          But just when at that swallow's soar

              Your neck turned so,

    Some veil did fall,—I knew it all of yore.

          Has this been thus before?

              And shall not thus time's eddying flight

          Still with our lives our love restore

              In death's despite,

    And day and night yield one delight once more?

 

 Then, now,—perchance again! . . . .

              O round mine eyes your tresses shake!

          Shall we not lie as we have lain

              Thus for Love's sake,

    And sleep, and wake, yet never break the chain?

 

 

Luz repentina

 

Yo estuve aquí antes,

pero no puedo decir ni cuándo ni cómo:

conozco el prado del otro lado de la puerta,

el aroma dulce e intenso,

el sonido susurrante, las luces a lo largo de la costa.

Has sido mía antes −

No puedo saber hace cuánto:

Pero hace un momento cuando remontó vuelo esa golondrina

y giraste tu cuello de esa forma,

cayó algún velo − lo supe todo, lo reconocí.

¿Ha sido esto antes así?

¿Y entonces no será que el vuelo arremolinado del tiempo

restaura con nuestras vidas nuestro amor

a pesar de la muerte,

y el día y la noche nos dan este deleite una vez más?

 

Entonces, ahora − ¡por ventura otra vez!...

¡Alrededor de mis ojos tiembla tu pelo!

¿No volveremos a estar como estamos ahora, acostados

y así, en nombre del amor,

dormir, y despertar, y no romper nunca la cadena?

 

                                   Versión de Inés Garland

 



domingo, 23 de mayo de 2021

Francisco Brines, in memoriam

Otra semana negra para la poesía. A la esperada noticia de la muerte de Francisco Brines se ha unido la pérdida del músico y poeta Franco Battiato. Hace unas semanas, con motivo del Día del Libro, seleccionábamos un poema de tradición clásica de Francisco Brines. Hoy es un canto de despedida lleno de serenidad perteneciente a su libro La última costa. Ese adiós sin amargura del poema es una lección de amor a la existencia hasta el último aliento.



                      Última declaración de amor

 

   Oh Vida,

que todo me lo has dado.

Ahora ya sé, que siendo esto verdad,

nada me has dado.

Mas déjame mirarte aún con amor,

aunque no tenga ya deseos de abrazarte.

Y aunque sepas que yo no te abandono

puedes tú abandonarme.




domingo, 16 de mayo de 2021

Alejandro Simón Partal

El joven poeta Alejandro Simón Partal, que colabora habitualmente en los programas relacionados con la poesía de los ayuntamientos de Estepona y Marbella, aboga en este poema por la sencillez de los gestos cotidianos que nos sitúan en el mundo. Humanos, ni dioses ni dueños del universo, en esa condición es donde creamos el espacio para encontrarnos.

   Resistencia y Sumisión

No es el amanecer otra cosa

que un intento terrestre

hacia lo divino,

como lo es la fruta madura en el árbol

o las sábanas blancas tendidas

en un prado abierto.

 

Poco dura ese momento

en el que los animales gimen

y algunas personas reaccionan

y cuidan la tierra o recogen el fruto.

 

No pretende más

que recordarnos nuestra condición

de seres pequeños o necesitados,

de hermanos que algunas mañanas,

muy temprano, salen humildes

y se encuentran.