domingo, 8 de octubre de 2017

Antonio Gómez
Antonio Gómez es ante todo un poeta visual. Nacido en Cuenca en 1951 reside desde hace muchos años en Mérida. La experimentación poética es el terreno en el que siempre se ha encontrado más cómodo: los libros objeto, libros de artista, las revistas ensambladas son una parte fundamental de su obra. Esta semana acompañamos el poema elegido con la imagen de una de sus obras visuales, "Manos blancas". La reflexión del poema escrito y el visual nos invita al diálogo interior sin perder de vista el horizonte cotidiano.

Como origen

la mujer y el hombre.

   

Como testimonio

el vuelo libre de las aves.

 

Como fundamento

cualquier semilla fértil.

 

Como primicia

emociónate y llora.

 

Como motivo

el dolor nuestro y el ajeno.

 

Como curiosidad

visitar sin prisa un cementerio.

 

Como reflexión

todos los espejos.

domingo, 1 de octubre de 2017

Maria Mercè Marçal
En este blog no tenemos más patria que las palabras, más bandera que la poesía y nuestra única intención es buscar la belleza que desprende la unión de las dos. En una semana tan complicada como esta que hoy empieza, queremos llamar la atención sobre una poeta catalana, Maria Mercè Marçal, que desapareció demasiado pronto, pero dejó una obra de gran hondura. Traductora y narradora además de poeta, siempre estuvo comprometida con la causa feminista. En una época en la que era difícil ser homosexual y madre soltera,  ella no solo no se escondió sino que también lo relató en algunas de sus obras. De  sus Poemas de deshielo traemos este hermoso canto al amor: un mismo origen, dos lenguas, un sentimiento universal.

Negar-me en tu desposseir-me
d’aquesta rigidesa que m’emmotlla
i em dóna cos fluir sense contorns
lliscar pel tacte obert de tota cosa
amarar les parets l’ eix que ens endega
filtrar-me llenegar per les clivelles
dels temps esllavissar-me sense fites
rossolar pel teu cos com una bola
de neu que s’ageganta i s’incendia
allau roent endins de tu neu fosa
fluir fluir sense confins negar-me
en tu negar-te: i afirmar l’empremta
vivent, imperceptible, de l’amor sobre l’aigua.

 

 

 

ANEGARME negarme en ti desposeerme
de aquella rigidez que me moldea
y me da cuerpo flujo sin contornos
surcar el tacto abierto de las cosas
empapar las paredes el eje que nos fija
filtrarme deslizarme por las grietas
del tiempo derrumbarme sin parar
resbalar por tu cuerpo como bola
de nieve que se agranda y que se incendia
candente alud en tu nieve fundida
fluir fluir sin límite anegarme
en ti anegarte: y afirmar la huella
imperceptible, viva, del amor sobre el agua.

 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Adam Zagajewski
La lectura de un artículo de Antonio Muñoz Molina hace unas semanas me llevó al poeta polaco Adam Zagajewski. La vida de este autor, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017, resume el mundo del siglo XX. Nació en una ciudad (Lvov, 1945) que actualmente pertenece a otro país, se crio en otra a la que le ocurre lo mismo. Fue primero un desplazado y después un exiliado. Según sus propias palabras: “Dondequiera que uno corte la vida, siempre la parte en dos mitades". Hoy da clases en una universidad de Estados Unidos y vive entre París y Cracovia. Su poesía ha sabido conjugar  la ironía y el éxtasis, lo sublime y lo cotidiano, sin renunciar a la claridad pero tampoco al misterio.

                             Senza Flash

Senza flash!  «Sin flash!»
(exclamación que se oye a menudo en las galerías italianas)

Sin llama, sin noches de insomnio, sin ardor,
sin lágrimas, sin grandes pasiones, sin convencimiento.
Viviremos así: senza flash.

Queda y pausadamente, dócilmente, entre sueños,
las manos manchadas con la tinta negra de los diarios,
las caras grasientas de crema: senza flash.

Turistas sonrientes, camisas impecables,
Herr Lange y Miss Fee, Monsieur et Madame Rien
entrarán en el museo: senza flash.

Se detendrán ante el cuadro de Piero della Francesca, donde
Cristo, casi enajenado, surge de la tumba,
resucitado, libre: senza flash.

Quizás ocurra entonces algún hecho imprevisto:
se agite el corazón bajo el tejido suave,
se haga el silencio, destelle el flash.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Nuevo curso
Este blog retoma su actividad con el nuevo curso y como ya es tradición abrimos etapa con Jaime Gil de Biedma. Muchas son las esperanzas y las incertidumbres ante un nuevo año, por ello no está de más reflexionar sobre el tiempo que pasa irreparablemente, como ya decían los antiguos, y agarrarse a la belleza de las palabras frente al desamparo.

                                                            Arte poética
                                                                                  A Vicente Aleixandre

                                               La nostalgia del sol en los terrados,
                                               en el muro color paloma de cemento
                                               -sin embargo tan vívido- y el frío
                                               repentino que casi sobrecoge.

                                               La dulzura, el calor de los labios a solas
                                               en medio de la calle familiar
                                               igual que un gran salón, donde acudieran
                                               multitudes lejanas como seres queridos.

                                               Y sobre todo el vértigo del tiempo,
                                               el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
                                               mientras arriba sobrenadan promesas
                                               que desmayan, lo mismo que si espumas.

                                               Es sin duda el momento de pensar
                                               que el hecho de estar vivo exige algo,
                                               acaso heroicidades -o basta, simplemente,
                                               alguna humilde cosa común

                                               cuya corteza de materia terrestre
                                               tratar entre los dedos, con un poco de fe?
                                               Palabras, por ejemplo.
                                               Palabras de familia gastadas tibiamente.


sábado, 17 de junio de 2017

Jaime Gil de Biedma
Llegamos por fin al final de las clases. Desde que comencé a poner un poema cada semana de clase hace ya muchos años siguiendo la estela de Andrea Villarrubia ha sido Jaime Gil de Biedma el poeta que abre y cierra el curso. Así que ahora que llegamos al final de este primer año con blog tiene que ser él quien despida este periodo. Y que mejor poema que esta maravillosa celebración de la amistad para dar las gracias a todos aquellos que nos han seguido fielmente cada semana y a los nuevos amigos que hemos hecho. Feliz verano a todos y os esperamos en septiembre.

          Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

                                       Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

 

 

domingo, 11 de junio de 2017

Francisco Brines
Francisco Brines es uno de los poetas más reconocidos de la generación de los cincuenta. De tradición mediterránea su poesía tiene un tono elegíaco en la  que los temas más frecuentes son el amor, el paso del tiempo y la muerte. Ese tono predomina en el poema que traemos esta semana, memoria de un pasado que se revive con nostalgia. La luz del verano inunda una vida que tiene sentido cuando se mira atrás a pesar de la erosión del tiempo transcurrido.

             Aquel verano de mi juventud

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.

De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.
 

domingo, 4 de junio de 2017

Elizabeth Bishop
La poeta norteamericana Elizabeth Bishop (1911-1979) es una figura difícil de clasificar en el ámbito de la poesía de su país. Pasó buena parte de su infancia en distintos lugares y eso provocó en ella un sentimiento de desarraigo que la llevó a abandonar Nueva York y recalar en Brasil, donde pasó más de catorce años y desarrolló su universo poético. En la poesía de Elizabeth Bishop encontramos el mundo cotidiano percibido sin sentimentalismo, descrito con sobriedad, pero al mismo tiempo iluminado desde una perspectiva que ahonda en los sentimientos. Es lo que ocurre con el poema que proponemos esta semana: empieza con pequeñas pérdidas para terminar con la desolación que supone saber  que vivir es el arte de aprender a perder.

                     ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

– Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster

 

Un arte

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aún más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.