domingo, 1 de noviembre de 2020

Miguel D'Ors

El poeta gallego Miguel D'Ors rinde un hermoso homenaje a sus abuelos en nuestro poema de la semana. Las manos del abuelo, las zapatillas de la abuela trascienden su sencillez para expresar el amor del nieto a sus mayores. En este Día de Todos los Santos tan extraño queremos dedicar el poema a todos aquellos que han perdido a sus abuelos en esta terrible pandemia, que se ha cebado y lo sigue haciendo con la generación que ya sufrió una guerra y sus terribles secuelas. 

             LOS ABUELOS

 

El abuelo era blanco; conocía

dos cuevas y sabía seguir huellas de lobo.

La abuela era menuda y tibia como un nido:

jugábamos a pájaros con ella.

... Y, alrededor, los dos llevaban como

un contorno de campos y palomas:

cruzaban el umbral y parecía

que con ellos entraba el verano en la casa;

al contarnos los cuentos, en sus voces

oíamos molinos y cuervos alejándose

y hasta en las mismas ropas nos traían

un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso

del heno y la retama...

... Y el abuelo, qué manos de valiente,

qué venas, retorcidas como parras;

las ganas que me daban

de cumplir en un día sesenta y cuatro años

para tener dos manos como aquéllas...

 

Luego, la abuela, aquellas zapatillas

de nube que llevaba,

aquel ir y venir, como volando,

de la escoba al misal, de sus gallinas

a las sábanas frescas,

de la labor de lana a los geranios,

del pan a las mejillas de sus nietos...

que entonces, suavemente, quedábamos dormidos

creyendo que la abuela no se acostaba nunca.





domingo, 25 de octubre de 2020

William Wordsworth

Esta semana nos ha dejado un hombre, primero compañero y luego amigo, que disfrutaba con entusiasmo de todos los placeres del mundo de la cultura. Aunque su formación era científica, fue siempre un lector empedernido, un aficionado al cine, al teatro y a la ópera que sabía reconocer lo mejor de cada espectáculo y lo contaba con tanta emoción que revivía de nuevo el deleite que había experimentado. Curiosamente no era lector de poesía, pero estoy segura de que le habría emocionado este poema del poeta romántico William Wordsworth, que lee Natalie Wood en la película Esplendor en la hierba. Nuestro más sentido homenaje para Bernardo Rodríguez, in memoriam.

“What though the radiance which was once so bright,
be now for ever taken from my sight,
though nothing can bring back the hour
of splendour in the grass, of glory in the flower;
we will grieve not, rather find
strength in what remains behind;
in the primal sympathy
which having been must ever be;
in the soothing thoughts that spring
out of human suffering;
in the faith that looks through death,
in years that bring the philosophic mind.”

 

 

 

 “Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los sosegados pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo las ideas filosóficas
.”



domingo, 18 de octubre de 2020

Anne Carson

El viernes recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020 la poeta canadiense Anne Carson. Amante del mundo clásico, pero también de Proust y de las hermanas Brontë, es siempre sugerente y personal. Sirva de homenaje a su poesía nuestro poema de la semana.

                                       Ella

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?



domingo, 11 de octubre de 2020

Louise Glück

Esta semana la poeta estadounidense Louise Glück ha sido galardonada con el premio Nobel de  Literatura 2020. Sus propias palabras nos revelan la esencia de su obra: "Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado". Nuestro poema de la semana es fruto de ese diálogo entre antiguos y modernos: La Odisea y su eco en la voz llena de hondura de Louise Glück.

            La decisión de Odiseo

El gran hombre le da la espalda a la isla.

Su muerte no sucederá ya en el paraíso

ni volverá a oír

los laudes del paraíso entre los olivos,

junto a las charcas cristalinas bajo los cipreses.

 

Da comienzo ahora el tiempo en el que oye otra vez

ese latido que es la narración

del mar, al alba cuando su atracción es más fuerte.

Lo que nos trajo hasta aquí

nos sacará de aquí; nuestra nave

se mece en el agua teñida del puerto.

 

Ahora el hechizo ha concluido.

Devuélvele su vida,

mar que sólo sabes avanzar.



 


domingo, 4 de octubre de 2020

Manuel Rivas

El poeta gallego Manuel Rivas destaca en nuestro poema de la semana la belleza de las cosas sencillas y hace un canto lleno de humanidad a la dignidad de los ancianos que tanto trabajaron por un mundo mejor para sus hijos y tanto están sufriendo en estos tiempos de infortunio.

 

    LA NACIÓN DE LAS MANZANAS

                                                                       A Xesús

 

                        BIEN POCA COSA SON ESTAS MONTAÑAS

                        que ni a un hombre cansan.

                        Lomos de buey,

                        oteros vencidos a norte y a sur

                        por lejanos viajeros,

                        gentes de viento a caballo del mar

                        o del desierto.

                        Bien poca cosa son.

                        Pero de noche,

                        la luna está tan cerca como una manzana.

 

                        HAY QUE DARLES UNA ALEGRÍA A LOS VIEJOS.

                        Que suelten los potros en la era.

                        Que suba el pan

                        y haya máscara y monigotes

                        en la artesa del corazón doliente.

                        Que cante el cuco cuquero.

                        Que no sepan de nuestra rendición.

                        Que los nietos hablen su lengua

                        secreta.

               

 

domingo, 27 de septiembre de 2020

 Walt Whitman

El poema de Walt Whitman de esta semana me lo sugirió Andrea Villarrubia cuando estaba buscando lecturas que nos consuelen en estos aciagos tiempos. Probablemente no sabíamos cuánto echábamos de menos el contacto con los seres queridos.  Tal vez solo en un poema se puede condensar esa carencia con hermosura.

Me he dado cuenta de que basta estar con los que uno quiere,

Me basta demorarme al atardecer con aquellos que quiero,

Me basta sentir cerca la hermosa carne, la carne que es curiosa, que respira y que ama.

¿Pasar entre la gente y tocar alguno, o rozar con el brazo el cuello de un hombre o de una mujer, no es esto mucho?

No pido otra alegría, nado en ella como en el mar.

 

Hay algo en estar cerca de hombres y de mujeres y de mirarlos, y en su contacto y en su olor, que es grato al alma,

Todas las cosas son gratas al alma, pero esta es la más grata.




domingo, 20 de septiembre de 2020

Nuevo curso

Iniciamos el curso de las mascarillas siguiendo las tradiciones que nos anclan a un pasado que parece tan lejano ahora. Por tanto, un poema de Jaime Gil de Biedma abre temporada en nuestro blog deseando que la poesía nos salve de la incertidumbre.

Nos reciben las calles conocidas...

Nos reciben las calles conocidas
y la tarde empezada, los cansados
castaños cuyas hojas, obedientes,
ruedan bajo los pies del que regresa,
preceden, acompañan nuestros pasos.
Interrumpiendo entre la muchedumbre
de los que a cada instante se suceden,
bajo la prematura opacidad
del cielo, que converge hacia su término,
cada uno se interna olvidadizo,
perdido en sus cuarteles solitarios
del invierno que viene. ¿Recordáis
la destreza del vuelo de las aves,
el júbilo y los juegos peligrosos,
la intensidad de cierto instante, quietos
bajo el cielo más alto que el follaje?
Si por lo menos alguien se acordase,
si alguien súbitamente acometido
se acordase... La luz usada deja
polvo de mariposa entre los dedos.