domingo, 24 de marzo de 2019

Alfredo Buxán
Nacido en Corcubión en 1950 Alfredo Buxán es un interesante poeta que se mueve fuera de los circuitos literarios, aunque ha publicado varios libros y alguna novela. Su obra, alejada de modas pasajeras, se adentra en la experiencia vital que indaga en los temas más clásicos de la poesía: el paso del tiempo, la nostalgia por la pérdida, el amor... .
Queremos dedicar este poema a una de nuestras más fieles seguidoras, Rosa Cruz, que tanto ha disfrutado buceando en casas viejas y ahora no puede hacerlo. La foto que acompaña el poema es suya. Deseamos que muy pronto pueda volver a  descubrirnos la magia de los lugares deshabitados.

                                                    La casa vieja
 
¿No habéis escuchado por la noche, cada uno
volcado en sus afanes, arrastrando el cansancio
de esta batalla con la aspereza de la vida
que a todos nos iguala, lejos ya de la infancia
feliz que nos legó, la canción, la canción inquebrantable
de la vieja casa, el gemido de las paredes
que calentaron nuestros sueños, la savia fértil
de aquel tronco común que rezuma en cada uno
de nosotros como una resina inagotable?

La vimos derrumbarse en un silencio cautivo
que todavía perdura —igual que un remolino—
en la conciencia triste de los desheredados.

Pero sabemos hoy que sigue acompañándonos,
que podemos olerla y contar sus escaleras,
que no muere del todo lo que duele hasta el fondo,
que el aire se renueva en sus balcones sin gente
y la penumbra de sus pasillos nos habita
hasta el fin de los tiempos.
Hasta que uno cualquiera
de los huéspedes, el más huérfano, al despedirse
del mundo, parpadee de asombro ante la puerta.
 

 

 

 

domingo, 17 de marzo de 2019

José Hierro
El próximo 21 de marzo será el Día Mundial de la Poesía. Para celebrarlo como se merece recurrimos a un clásico del siglo XX, al que tuvimos la oportunidad de oír leyendo sus poemas con su voz cavernosa llena de energía  en un pequeño instituto de la provincia de Málaga. Fue en el año 1995 y nuestra amiga Andrea Villarrubia consiguió con la presencia del poeta que aquellos alumnos y algunos profesores disfrutáramos de una experiencia inolvidable. No pasan los años por la poesía de José Hierro, más bien crece en hondura, como ocurre en este poema de su libro Agenda,  donde un corazón en invierno lamenta el paso del tiempo y la fugacidad de nuestra existencia.

                    Alma dormida

 

Me tendí sobre la hierba entre los troncos
que hoja a hoja desnudaban su belleza.
Dejé el alma que soñase:
volvería a despertar en primavera.

Nuevamente nace el mundo, nuevamente
naces, alma (estabas muerta).
Yo no sé lo que ha pasado en este tiempo:
tú dormías, esperando ser eterna.

Y por mucho que te cante la alta música
de las nubes, y por mucho que te quieran
explicar las criaturas por qué evocan
aquel tiempo negro y frío, aunque pretendas

hacer tuya tanta vida derramada
(era vida, y tú dormías), ya no llegas
a alcanzar la plenitud de su alegría:
tú dormías cuando todo estaba en vela.

Tierra nuestra, vida nuestra, tiempo nuestro...
(Alma mía, ¡quién te dijo que durmieras!)

domingo, 10 de marzo de 2019

Rupi Kaur
Ahora que las calles han vuelto a llenarse de mujeres reclamando la igualdad de derechos con los hombres es un buen momento para traer a una de esas jóvenes poetas que utilizando las redes sociales hacen oír su voz frente a aquellos que maltratan y cosifican a las mujeres. Rupi Kaur nació en la India en 1992, pero desde muy niña emigró a Canadá, donde realiza su obra como poeta e ilustradora. Saltó a la fama gracias al poemario Milk and honey y a sus combativas imágenes en Istagram. "Escribo para que las mujeres puedan encontrar palabras que expliquen su sufrimiento", afirmó en una visita a nuestro país.
Nuestro poema de la semana es un homenaje a todos los alumnos del centro (chicos y chicas) que el viernes se concentraron en la plaza de los Naranjos reclamando la igualdad.

i do not want to have you

to fill the empty parts of me

i want to be full on my own

 

i want to be so complete

i could light a whole city

and then

i want to have you

cause the two of

us combined

could set it

on fire

 

No quiero tenerte

 para completar las partes vacías de mi misma

 quiero estar completa yo sola

 

Quiero estar tan completa

 que pudiera iluminar una ciudad entera

 y luego

 quiero tenerte

 porque los dos

 combinados

 la podríamos prender

 fuego
                                  Traducción de Elvira Sastre
 

 
                                              

domingo, 3 de marzo de 2019

José Ángel Valente
Una visita a la bella casa que el poeta ocupó en Almería es el origen de nuestro poema de la semana. Durante los últimos quince años de su vida el poeta residió en Almería participando muy activamente en los proyectos culturales y sociales de la ciudad. Su amor por el sur y "la irrenunciable llamada de la luz" le llevó también a defender el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, de cuyo patronato fue integrante.
"No se sabe bien quién eligió a quién, si yo elegí la casa o la casa vino a verme" se puede leer a la entrada. La visita es una experiencia que permite disfrutar de la belleza de los objetos allí conservados y al mismo tiempo de la exquisita poesía del autor. Allí leímos este poema.


El sur como una larga….

EL SUR  como una larga,

lenta demolición.

 

El naufragio solar de las cornisas

bajo la putrefacta sombra del jazmín.

 

Rigor oscuro de la luz.

 

Se desmorona el aire desde el aire

que disuelve la piedra en polvo al fin.

 

Sombra de quién, preguntas,

en las callejas húmedas de sal.

 

No hay nadie.

 

La noche guarda ciegas,

apagadas ruinas, mohos

de sumergida luz lunar.

                            La noche.

El sur.       

domingo, 17 de febrero de 2019

Homero
Ahora que ya han acabado los fastos comerciales del amor es el momento de dedicar un espacio al tema en nuestro blog. Y que mejor que con Homero (existiera o no, polémica de estudiosos) que en la Odisea canta al amor incondicional de Penélope hacia Odiseo. Tras esperarlo veinte años la esposa modelo para las mujeres de la Antigüedad no puede separar sus brazos del esposo retornado.
Este poema se leyó hace unas semanas en la Villa romana de Río Verde en la emocionante voz de nuestra amiga Andrea Villarrubia. Le damos las gracias desde aquí por recordarnos su magia.
 
                EL DESEO DE PENÉLOPE

                                                Odisea       XXIII  233-240

 

Como cuando la tierra se aparece, anhelada,

ante unos nadadores cuya nave bien hecha Poseidón

la llevó a zozobrar, hostigada por recio viento y olas;

sólo unos pocos huyen a nado hasta la tierra

del mar emblanquecido: gruesas costras de sal

se han criado en su piel, y ponen, anhelantes,

los pies en tierra cuando ya han dejado

atrás su perdición. Así de deseable le sabía a Penélope

su esposo al contemplarlo, y ya no desataba de su cuello

el largo abrazo de sus brazos blancos.

 

 

ὡς δ᾽ ὅτ᾽ ἂν ἀσπάσιος γῆ νηχομένοισι φανήηι,

ὧν τε Ποσειδάων εὐεργέα νῆ᾽ ἐνὶ πόντωι

ῥαίσηι, ἐπειγομένην ἀνέμωι καὶ κύματι πηγῶι·

παῦροι δ᾽ ἐξέφυγον πολιῆς ἁλὸς ἤπειρόνδε

νηχόμενοι, πολλὴ δὲ περὶ χροῒ τέτροφεν ἅλμη,

ἀσπάσιοι δ᾽ ἐπέβαν γαίης, κακότητα φυγόντες·

ὣς ἄρα τῆι ἀσπαστὸς ἔην πόσις εἰσοροώσηι,

δειρῆς δ᾽ οὔ πω πάμπαν ἀφίετο πήχεε λευκώ.

 


domingo, 10 de febrero de 2019

Elena Medel
La poeta cordobesa Elena Medel es una de las voces más consolidadas de la poesía española. Dirige la editorial de poesía La Bella Varsovia y coordina el proyecto Cien de cien que se propone visibilizar la obra de poetas españolas del siglo XX. Es autora también de ensayos como Todo lo que hay que saber sobre poesía, manual lleno de curiosidades e historias sobre poetas.
 En una charla celebrada este viernes pasado en Marbella, el poeta Manuel Vilas decía que no hay amor más incondicional que el de los padres. A su madre y a la de cada uno de nosotros dedica la autora este bello poema, homenaje y duelo de orfandad perenne al mismo tiempo.

               Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre...

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.

Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las

           paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del

           colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para

           recordar mi origen cada vez que yo viva.

En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de

           cristal, aunque ella duerma lejos:

sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie

           su nombre escrito.

Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme

           amorosamente con su parábola descalza;

vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos

           tiritando de suerte,

y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de

           bienvenida a un hogar diferente.

Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que

           me ciño como hija primogénita de Dinamarca.

Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo

           retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará

           mi lengua a disposición de mis muertos.

Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien

           quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio

           corazón en huelga mío, pues no olvido:

nací para llorar la muerte de otros.
 

sábado, 2 de febrero de 2019

Manuel Vilas
La semana que comienza visitará Marbella de nuevo Manuel Vilas para charlar sobre la memoria, así que desde este blog queremos rendirle un pequeño homenaje con uno de los poemas que cierran Ordesa, su celebrada novela. La obra  más que una novela es una suerte de "autoficción" del autor y su familia, pero también de todos nosotros, los coetáneos de Vilas, que nacimos en aquella España del desarrollismo de los años 60. Todos podemos reconocernos en esa familia, en su esfuerzo por mejorar de vida y en cómo las vanas esperanzas se disuelven poco a poco en nada. Libro único y emocionante, recomendamos desde aquí su lectura a todos los que todavía no lo hayan hecho.

Retrato

                                     E tan valiente

                                               J. MANRIQUE

                        De cabeza grande, hermanada con el sol.

 

                        De manos abiertas, como el firmamento.

 

                        Elegante y anticuado,

                        coronel de arterias

                        y falanges decepcionadas.

 

                        Piel enrojecida y pelo blanco siempre.

 

                        Nunca fue nadie y nada tuvo,

                        ni poder ni dinero.

 

                        Tuvo un coche viejo, que ya murió.

 

                        Medía un metro ochenta.

 

                        Vivió como si no existiese España,

                        la Historia y el Mundo.

 

                        Como si no existiese el Mal.

 

                        Le gustaban los pueblos tranquilos de Huesca

                        y las montañas serenas.

                        Antes de convertirse

                        en un ser humano llamado Vilas

                        fue un silencio cósmico.

 

                        Antes de convertirse

                        en el hombre más alto de mi infancia

                        fue un desconocido.

 

                        Dueño de nuestra verdad, se la llevó muy lejos.

 

                        Los muertos esperan nuestra muerte si algo esperan.

 

                        Brindo por tu misterio.